Miguel Galván fue un comediante y actor que, con su carisma y talento, se ganó el cariño del público mexicano.
Pero, curiosamente, su camino hacia la fama no fue el típico trayecto lleno de audiciones y sueños de grandeza.
Más bien, fue una serie de eventos fortuitos los que lo llevaron a la cima del éxito, y todo comenzó con algo tan simple como el deseo de ir a comer.

Miguel no era una persona que disfrutara salir de casa. Prefería la comodidad de su hogar, disfrutando de su propio espacio sin interrupciones. Sin embargo, un día, un amigo le pidió que lo acompañara a un casting. Miguel no estaba interesado en la audición, pero su amigo le hizo una oferta tentadora: después del casting, irían a comer. Ese pequeño detalle fue suficiente para convencerlo.
Al llegar al casting, el director Alejandro González Iñárritu estaba a cargo de las pruebas para un comercial. Miguel esperó pacientemente mientras su amigo audicionaba, impaciente por terminar y dirigirse a comer. Pero el destino tenía otros planes. Al salir de su audición, su amigo le dio una noticia inesperada: el director quería verlo y le ofrecía la oportunidad de audicionar. Miguel, sorprendido, aceptó de manera casual, sin imaginar que ese momento cambiaría su vida.
Para sorpresa de todos, incluida la suya, Miguel fue seleccionado por Iñárritu. Lo que había comenzado como un simple favor a un amigo terminó por ser el inicio de una gran carrera en el mundo del entretenimiento. De ahí en adelante, su talento lo llevó a participar en programas como La Hora Pico, donde su estilo único y su extraordinario sentido del humor lo convirtieron en una estrella.
Gustavo Munguía, compañero y amigo de Miguel, lo recordó siempre como un hombre sencillo y auténtico, alguien que sin esfuerzo conquistaba a quienes lo rodeaban. Su humildad y talento hicieron de él no solo un gran comediante, sino también un actor excepcional. Miguel Galván nos dejó físicamente, pero su legado y su risa siguen presentes en el corazón de quienes lo conocieron y disfrutaron de su trabajo.
Sin duda, Miguel era un tipazo. QEPD.