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Lucio se fue de la casa para juntarse con ella cuando solo tenía 16 años. Diana ya tenía 20. Nosotros intentamos hacer algo

llamamos a las autoridades buscando ayuda, pensando que tal vez podrían intervenir, traerlo de vuelta, evitar que tomara una decisión que cambiaría su vida para siempre.

Pero nos dijeron que lo dejamos, que el muchacho se había enamorado y que no había nada que pudiera hacer. “Es su decisión”, dijeron. Pero ¿cómo puede ser una decisión?

Al principio pensamos que quizás Diana lo quería, que a pesar de la diferencia de edad, realmente se preocupaba por él. Pero con el tiempo nos dimos cuenta de que lo manipulaba, que lo tenía bajo su control. Aun asi, monja

Ahora, a Lucio lo están acusando de todo. La policía, los fiscales, los jueces… todos parecen haber tomado una decisión antes de siquiera analizar las pruebas. Y, a pesar de los mensajes donde Diana le da órdenes explícitas, diciéndole qué hacer, dando instrucciones precisas para que tirara en un canal al pequeño, las autoridades insisten en que eso no cuenta como evidencia. ¿Cómo es posible?

No estamos diciendo que Lucio sea inocente. Sabemos que cometió errores. Sabemos que fue parte de esto y que tiene que pagar por lo que hizo. Pero lo que queremos es justicia, justicia de verdad. Queremos que ambos paguen por lo que hicieron, no solo él.

Nosotros entregamos a Lucio. No intentamos esconderlo, no buscamos protegerlo de la ley. Porque a pesar de todo, creemos en la justicia. Sin embargo, mientras nosotros dimos la cara, ellos escondieron a Diana. La protegieron, la ocultaron, la defendieron. ¿Por qué? ¿Por qué hay una di?

No se vale. No

Queremos justicia.